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Cómo combatir la renuncia silenciosa

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El fenómeno del «quiet quitting» o renuncia silenciosa ha surgido como una respuesta común a situaciones de estrés laboral, excesiva carga de trabajo y horas extras no remuneradas en muchas empresas. Se refiere al comportamiento de los trabajadores que se limitan a cumplir estrictamente con las horas de trabajo establecidas en sus contratos y se niegan a asumir responsabilidades adicionales para las cuales no fueron contratados.

En el año 2022, un estudio realizado por una consultora de recursos humanos reveló que el 47% de los empleados estaría dispuesto a renunciar y cambiar de trabajo si se les ofrecieran condiciones salariales más favorables, mejores oportunidades profesionales y flexibilidad. Este dato refleja la insatisfacción y desmotivación que muchas personas experimentan en sus empleos actuales.

Esfuerzo sin recompensa

El quiet quitting se ha vuelto cada vez más popular en el mercado laboral, especialmente entre aquellos trabajadores que han estado dedicando un esfuerzo adicional en sus puestos de trabajo y sienten que no han sido adecuadamente recompensados por la empresa. En respuesta a esta tendencia, las organizaciones deben desarrollar estrategias para evitar que sus equipos de trabajo se encuentren en esta situación.

El «quiet quitting» hace referencia a aquellos trabajadores desmotivados que cumplen con lo estrictamente necesario en sus obligaciones laborales, sin realizar esfuerzos adicionales. Estos empleados suelen limitarse a hacer lo mínimo requerido por su contrato, sin mostrar compromiso ni entusiasmo en su trabajo. Aunque cumplen con las tareas asignadas, no aportan ideas ni se involucran en proyectos adicionales que podrían beneficiar a la empresa. Además, evitan asumir responsabilidades que estén fuera de su ámbito de trabajo.

Por otro lado, también existe el «loud quitting» que implica una actitud más explícita y enérgica por parte de los empleados que manifiestan abiertamente su intención de abandonar la empresa. Estas personas buscan destacar y ser protagonistas en su carrera profesional, expresando sus frustraciones y demandas de manera más visible. Pueden dar a conocer sus intenciones de renunciar a través de conversaciones con colegas, redes sociales o incluso presentando su renuncia formalmente al departamento de RRHH. Este tipo de comportamiento se ha vuelto más común en algunos entornos laborales, donde los empleados desean tener un rol activo en su trayectoria laboral y expresar sus deseos de cambio de manera directa.

Rage applying

Además del quiet quitting y loud quitting, otro concepto asociado es el «rage applying». Este término se refiere a una reacción de enfado por parte de los empleados hacia su trabajo actual. En este caso, los trabajadores pueden enviar múltiples currículums a empresas de la competencia o responder a numerosos anuncios de empleo como forma de expresar su frustración y buscar alternativas laborales. Sin embargo, es importante destacar que algunos de estos empleados pueden retractarse de su intención de cambiar de trabajo una vez que reciben una oferta, demostrando que su enojo puede ser transitorio o impulsivo.

El silent quitting, el loud quitting y el rage applying reflejan la falta de satisfacción y compromiso que los empleados experimentan en su lugar de trabajo. Estos comportamientos son una llamada de atención para las empresas y una señal de que algo no está funcionando correctamente en su entorno laboral.

Mejorar las condiciones laborales

El mercado laboral actual está experimentando una mayor carga emocional, donde los empleados buscan satisfacción y reconocimiento en su trabajo. Estos comportamientos reflejan la necesidad de repensar la relación entre los empleados y las empresas, así como de establecer políticas y prácticas laborales que fomenten un ambiente de trabajo saludable y motivador.

Esto incluye ofrecer salarios y beneficios competitivos, oportunidades de desarrollo profesional, promoción de la conciliación entre el trabajo y la vida personal, y fomento de una cultura de reconocimiento y valoración de los empleados. Al abordar estas cuestiones, las empresas pueden reducir la incidencia de renuncias silenciosas y promover un mayor compromiso y productividad en su fuerza laboral.

Así, podemos decir que el fenómeno del «quiet quitting» es una respuesta de los empleados desmotivados a situaciones de estrés y falta de reconocimiento en el trabajo. Para evitar esta tendencia, las empresas deben priorizar la satisfacción y el bienestar de sus empleados, ofreciendo condiciones laborales justas, oportunidades de desarrollo y una cultura que valore y reconozca su trabajo. De esta manera, podrán evitar las renuncias silenciosas y promover un ambiente laboral más saludable y motivador.

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