El conocimiento era poder, o al menos eso nos habían contado durante décadas. Y alrededor de esta premisa construimos organizaciones donde las respuestas debían venir de arriba. El jefe sabía, decidía y el equipo ejecutaba. Un modelo de Management 1.0 que, aunque parezca mentira, todavía sigue habitando en demasiadas organizaciones.
Hoy, cualquier profesional con acceso a una herramienta IA puede obtener en segundos información, análisis, propuestas y recomendaciones que hace pocos años requerían horas de trabajo, varios especialistas y unas cuantas reuniones. Algunas de ellas, por cierto, perfectamente prescindibles.
Y aquí aparece una pregunta que creo que deberíamos hacernos quienes tenemos la responsabilidad de liderar organizaciones:
¿Cómo lideramos cuando la tecnología puede saber más cosas que nosotros?
Permitidme compartir mi reflexión personal.
La IA nos está obligando a revisar algunas ideas que parecían incuestionables. Una de ellas es que disponer de información equivale a tener conocimiento y que tener conocimiento equivale a tener criterio. No es lo mismo.
El conocimiento se construye también con la experiencia, con los errores, con las conversaciones y con todo aquello que aprendemos de las personas que nos rodean.
Siempre he defendido que rodearse de gente mejor que uno mismo es una de las decisiones más inteligentes que podemos tomar. Gente que inspira, buenos profesionales y buena gente, personas que comparten conocimiento, cuestionan nuestras opiniones y nos ayudan a crecer.
Y ahora tenemos un nuevo compañero de viaje que no duerme, no se cansa, procesa cantidades extraordinarias de información y puede cuestionar nuestras propuestas con argumentos razonablemente bien construidos.
Fantástico. Yo prefiero verlo como una extraordinaria oportunidad.
Liderar es servir, no saberlo todo
Liderar es Servir, no servirse.
Liderar es dar resultados, no excusas.
Liderar es Comunicar, de forma directa y transparente.
Liderar es generar entornos de Confianza, no de Control.
Liderar es Escuchar, Compartir conocimiento y ofrecer Retos.
Liderar es reconocer nuestros errores y aprender a decir Gracias y Perdón más veces.
En definitiva, Liderar es Humanizar nuestras organizaciones, acompañados de la mejor Tecnología.
Hoy, con la IA desplegándose a todos los niveles, estoy todavía más convencido de la importancia de estos principios.
Una herramienta puede analizar resultados comerciales, identificar desviaciones, recomendar reorganizaciones o proponer dónde reducir costes. Incluso puede hacerlo con una rapidez y profundidad superiores a las nuestras.
Pero decidir qué hacemos con esa información requiere comprender el contexto, conocer a nuestros clientes, valorar las consecuencias, escuchar a los equipos y asumir responsabilidades.
Y eso sigue siendo una función esencial del liderazgo.
Tecnología, Personas y Conocimiento
Creo que uno de los grandes retos de esta nueva etapa no será únicamente tecnológico, será cultural.
Podemos incorporar las mejores herramientas de IA, automatizar procesos y formar a nuestros profesionales. Pero si seguimos construyendo organizaciones donde preguntar se interpreta como debilidad, equivocarse se penaliza y discrepar del jefe resulta incómodo, tendremos mucha tecnología y muy poca transformación.
Y aquí volvemos a uno de mis temas preferidos: la Cultura Corporativa y el Liderazgo Humanista.
Necesitaremos líderes más curiosos, generosos y flexibles, dispuestos a aprender y a reconocer que no lo saben todo. Algo que, seamos sinceros, todavía cuesta bastante a determinados perfiles directivos.
La autoridad ya no podrá sostenerse únicamente en el conocimiento acumulado o en la posición jerárquica. Deberá ganarse desde la confianza, la coherencia, la humildad y los resultados.
Y el conocimiento tendrá que circular por nuestras organizaciones, compartirse entre equipos y enriquecerse con la experiencia de las personas y las capacidades de la tecnología.
Más tecnología no garantiza mejores líderes, ni tampoco mejores empresas.
Lo que sí puede hacer es poner delante del espejo algunas de nuestras carencias. Si un directivo necesita controlar la información para mantener su autoridad, probablemente tendrá un problema.
La tecnología debería permitirnos dedicar menos tiempo a recopilar información y más a aquello que verdaderamente aporta valor: escuchar, desarrollar talento, generar confianza, compartir conocimiento y acompañar decisiones difíciles.
Tampoco nos engañemos. Liderar seguirá siendo complejo. La IA no eliminará los conflictos, las conversaciones incómodas ni las decisiones difíciles. Pero quizás nos ayude a recuperar tiempo para ejercer mejor nuestra responsabilidad.
En Squarepoint unimos Tecnología y Personas, este es nuestro lema. Y precisamente por eso estoy convencido de que el futuro de nuestras organizaciones no dependerá únicamente de cuánto sepan nuestras herramientas, sino de cuánto seamos capaces de aprender, compartir y construir con ellas.
La tecnología seguirá avanzando, seguramente mucho más rápido que nuestra capacidad para asimilarla. Necesitamos aprender a liderar mejor acompañados de ella.
Porque el futuro no necesitará líderes que tengan todas las respuestas.
Necesitará líderes humanos, capaces de hacer las preguntas adecuadas, rodearse de personas que saben más, compartir conocimiento, tomar decisiones y asumir sus consecuencias.
Y si además conseguimos hacerlo con una sonrisa, muchísimo mejor.

Josep Aragonés Ros
CEO de Squarepoint


